Carta abierta

Nuestro objetivo es crear material cristiano para hermanos y hermanas en la fe, que viven en lugares donde son perseguidos por ser cristianos. Este material estaría disponible a través de sitios web y en sus propios idiomas. 

«25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
»
 (Salmo 73: 25)

El salmista casi termina su salmo expresando que su deseo es el Señor, pero previamente hace una descripción de la lucha interna que tuvo antes de llegar a esas palabras. 

Sus pies casi se deslizaron, y sus pasos por poco resbalaron, porque tuvo envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. No tienen congojas, no pasan trabajos, no son azotados, pero la soberbia los corona, se cubren de violencia, y hablan con altanería. 

Sin embargo, el salmista logró comprender el fin de la impiedad, y eso lo puso en perspectiva al final del capítulo. Dios lo ha tomado de la mano derecha, Dios lo ha guiado según su consejo, y después lo recibirá en gloria. La roca de su corazón y su porción es Dios para siempre. 

Al comenzar la semana #21, le pedimos al Señor que nos ayude a nosotros y a nuestros hermanos y hermanas en la fe para no ver la prosperidad de los impíos ni considerar la aparente fácil vida que tienen ni tener envidia de los arrogantes, y que así guarde nuestros pies de deslizarse y nuestros pasos de resbalar. Le pedimos al Señor que nos ayude a siempre recordar que Él es la roca de nuestro corazón y nuestra porción para siempre.
«25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
»
(Salmo 73: 25)

En Cristo,
Mk.

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