Esta es una invitación para meditar en las Sagradas Escrituras, basada en la Biblia Revisión Reina-Valera 1960, usada con permiso.
En esta meditación va a encontrar el pasaje bíblico para leer, tres enunciados para completar, un versículo bíblico para memorizar, y un espacio para reflexionar, sin embargo es una meditación individual pues sólo usted valorará sus respuestas.
Salmo 66
«Bendito sea Dios,
Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.»
(Salmo 66: 20)
ENUNCIADOS PARA COMPLETAR
Después de leer el Salmo 66 de la Biblia Revisión Reina-Valera 1960, y de acuerdo al mismo, seleccione la opción que completa el enunciado y compare con la respuesta correcta.
1. Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.
Cantad la gloria de su nombre;
Poned gloria en su alabanza.
Decid a Dios: ¡Cuán _________________ son tus obras!
Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.
RESPUESTA
Cantad la gloria de su nombre;
Poned gloria en su alabanza.
Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras!
Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.”
(Salmo 66: 1-3).
El énfasis es añadido
2. Venid, y ved las ________ de Dios,
Temible en hechos sobre los hijos de los hombres.
RESPUESTA
Temible en hechos sobre los hijos de los hombres.”
(Salmo 66: 5).
El énfasis es añadido
3. Él es quien ______________ la vida a nuestra alma,
Y no permitió que nuestros pies resbalasen.
RESPUESTA
Y no permitió que nuestros pies resbalasen.”
(Salmo 66: 9).
El énfasis es añadido
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
Pase el puntero del mouse sobre el cuadro si usa computadora, o haga clic sobre él si usa celular, y memorice el versículo.
Salmo 66: 20
“20 Bendito sea Dios,
Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.”
ESPACIO PARA REFLEXIONAR
Las obras de Dios son asombrosas. El salmista hace algunas menciones de sus intervenciones, y añade que es Dios quien preservó la vida a su alma, y no permitió que sus pies resbalaran, porque fue Dios quien los probaba, y luego los sacó a abundancia. ¿Suena familiar? Dios sigue probando a los suyos, y luego los saca a abundancia.
”20 Bendito sea Dios,
Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.”
(Salmo 66: 20).
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