Carta abierta

Nuestro objetivo es crear material cristiano para hermanos y hermanas en la fe, que viven en lugares donde son perseguidos por ser cristianos. Este material estaría disponible a través de sitios web y en sus propios idiomas. 

«10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
»
 (Salmo 51: 10)

El salmista reconoce su pecado porque Dios envía a Natán el profeta. Aunque claramente los hechos del salmista eran inexcusables, él los había asimilado y pensó  continuar en la vida sin reconocerlos y pedir perdón.   

Pero su Dios lo amaba demasiado para dejarlo en esa miserable condición, y envió a Natán quien lo confrontó. Como resultado, el salmista pudo ver claramente cómo las acciones que él había asimilado fueron ofensa ante Dios, y se arrepintió. Y en este salmo, expresa palabras de un corazón que no se excusa, sino que confiesa, y pide perdón.

Ese es nuestro Dios fiel y misericordioso. Él sale a buscarnos a aquellos que normalizamos acciones que ofenden su santidad. Sale y nos confronta. Usa sus diferentes medios para que veamos como Él ve, y actuemos en consecuencia. Y cuando nos arrepentimos y confesamos nuestro pecado, Él nos perdona. 

Al comenzar la semana #51 del año, le agradecemos a Dios su misericordia, y le pedimos que con paciencia nos siga confrontando con aquello que le ofende, aunque parezca normal, para seguir en comunión con Él. Oramos por nuestros hermanos, para que encuentren consuelo en la fidelidad del Señor, quien se preocupa por salirnos al encuentro, y que atentos a su voz, con un corazón contrito y humillado le pidan perdón en caso de haber ofensas que impidan una relación armoniosa con el Señor. El Señor prometió perdonarnos. 

En Cristo,

Mk. 

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