Carta abierta
Nuestro objetivo es crear material cristiano para hermanos y hermanas en la fe, que viven en lugares donde son perseguidos por ser cristianos. Este material estaría disponible a través de sitios web y en sus propios idiomas.
Estamos en la primera etapa, dirigiéndonos hacia las personas que hablan en idioma bengalí, hindi y urdu.
«10 Dije: Enfermedad mía es esta;
Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.»
(Salmo 77: 10)
Este salmo es tremendamente especial porque el mismo salmista nos hace una comparación entre las suposiciones en forma de pregunta que permitía que llegaran a su corazón, en contraposición con una meditación intencionada en los hechos del Señor.
Dudar del Señor y de su carácter no es difícil para el ser humano, pues todos tenemos la inclinación hacia el mal heredada por el pecado original, que el apóstol Pablo llama concupiscencia. La concupiscencia disfraza sus suposiciones acerca de Dios y sus dudas en cuanto a la fidelidad divina, haciendo preguntas. Sin embargo, el salmista identificó la situación, y tomó la decisión de, con intención, traer a la memoria los hechos de Dios que demuestran su fidelidad.
Esto es poderosísimo. El salmista no supone hechos de Dios, ni sus obras maravillosas. Son hechos, son innegables, son demostraciones de su poder. Tienen evidencia. En cambio, las suposiciones se disfrazan de preguntas para hacernos dudar.
Comenzamos la semana #25 del 2026, recordando las maravillas y los hechos poderosos de Dios. No las suponemos. Las hemos vivido, escuchado, agradecido. Y como Dios no cambia, puede intervenir de forma poderosa en el devenir natural de nuestra existencia cuándo y cómo Él lo considere. ¡Alabado sea el Señor! Oremos al Señor para ser cuidadosos con las meditaciones de nuestro corazón, y no permitir que las mentiras del enemigo, las suposiciones disfrazadas de preguntas nos hagan dudar ni a nosotros ni a nuestros hermanos y hermanas de la fidelidad del Señor.
En Cristo,
Mk.